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El Arte y el Inconsciente

El Arte y el Inconsciente.

Equilibrar la unilateralidad de la conciencia dirigida con el Arte. Psicología del Arte y Símbolos.

el arte y el inconsciente

Las corrientes psicoanalíticas de Sigmund Freud y su discípulo Carl Jung, y en concreto el concepto de “inconsciente” han ejercido gran influencia en las artes.

Para Sigmund Freud, gran parte de las neurosis y patologías mentales de las personas están causadas por tensiones que tienen lugar y se mantienen en el inconsciente. En esa parte de nuestro ser donde se ocultan la ansiedad, los miedos y las represiones (a menudo de carácter sexual e instintivas). Para Freud el inconsciente es como un agujero negro de deseos reprimidos que toman protagonismo amenazando al ego consciente y al superego (inconsciente).

Carl Jung tenía una forma diferente de entender el inconsciente. Él creía que mientras había un inconsciente que reprimía recuerdos, sentimientos y deseos también había un inconsciente colectivo que albergaba los “tesoros” de la grandes mitologías de la humanidad: los arquetipos. Para Jung, el estudio del inconsciente era una puerta de entrada, no solo al mundo interior de la persona sino también para el entendimiento de las diversas manifestaciones culturales.

“El inconsciente es el tesoro prodigioso de las estratificaciones depositadas en el transcurso de la vida de los antepasados”.

“Si el inconsciente pudiera ser personificado, tomaría los rasgos de un ser humano colectivo que viviera al margen de la especificidad de los sexos, de la juventud y la vejez, del nacimiento y de la muerte, dueño de la experiencia humana”.

Jung creía que gran parte de las neurosis que experimenta la humanidad se deben a lo que él llamaba la unilateralidad de la conciencia dirigida. Hay una resistencia por parte del inconsciente a ser confrontado y entendido, sin embargo obviar el contenido del inconsciente es una ignorante ilusión. A pesar de la intensidad en la que se manifiesta nuestra vida consciente, ésta no es más que un fenómeno efímero y puntual, adecuada a cada circunstancia. Es por ello que la inconsciencia “originaria” asalta por todas partes a las consciencias individuales y que, por ello, la psicología debe definirse como “la ciencia del inconsciente”.

El Arte como herramienta para el equilibrio.

Desde finales del 1800 y hasta nuestros días, muchos poetas, artistas y filósofos han sido influenciados por las corrientes psicoanalíticas de Freud y Jung.

A comienzos del Siglo XX, el psicoanálisis, la espiritualidad y el arte se alimentaban mutuamente surgiendo así movimientos artísticos particulares como el movimiento Dada o el Surrealismo.

Profesionales de estas áreas empezaron a experimentar con herramientas diferentes para “escapar” del control de la mente consciente y poder acceder así a la creatividad genuina que habitaba en el inconsciente. Esa experimentación, ese intento de acceso a lo inconsciente provocaba, a su vez, cierto balance entre ambas “mentes”, consciente e inconsciente, que permitía alcanzar un bienestar más profundo.

La escuela surrealista (1920-1950) trataban de evitar el control de la mente consciente mediante diferentes técnicas como el collage, fumage o grattage, el dibujo automático o la escritura automática.

De alguna forma, los artistas surrealistas iniciaron el camino de las modernas terapias artísticas. Al mismo tiempo que los artistas entendían los productos que surgían de este trabajo con el inconsciente como obras terminadas, la psicología empezó a explorar y alimentar esta producción de imágenes surgidas de forma automática desde el inconsciente, como herramientas para el autoconocimiento y cura de las neurosis mediante el análisis y significación de las mismas.

Explora los símbolos de tu vida diaria como camino hacia tu totalidad.

Aquellos objetos, personas, frases, imágenes, elementos de la naturaleza, fragmentos de sueños etc que de pronto captan tu atención pueden ser entendidos como “mensajes” de tu mente inconsciente. Atender (con atención plena) a estos elementos pueden servirte para centrarte en ti, hacerte las preguntas correctas y entender tu yo más profundo.

Cuando algo te llame la atención de forma especial, toma nota de ello y deja que el proceso creativo amplifique ese símbolo o imagen, trata de establecer un diálogo con ello. Por ejemplo:

  • La Naturaleza como fuente de inspiración
  • Un paso por el campo con una disposición de apertura y presencia, atendiendo de forma consciente a los sonidos, aromas, colores con los que te cruzas puede ayudarte a conectar contigo. El viento acariciando una colina, la curva de la rama de un árbol, la pluma solitaria reposada en el camino… Toma nota o haz una foto de aquello que captura tu atención. Haz un diario visual de ese paseo y vuelve después a casa para analizar tu “trabajo de campo”. Reflexiona sobre el por qué esas imágenes te llamaron la atención. Prueba con la escritura automática, unos 10 minutos pueden servirte, utiliza las palabras de tu escrito automático para escribir después un poema o un haiku, o hacer un dibujo o collage.

  • Reinterpreta obras de arte
  • Las obras de arte pueden servirte también como herramienta para el autoconocimiento y entendimiento. Cuando un libro, película o pintura llamen intensamente tu atención o te afecten de manera más llamativa o profunda, trata de hacer un análisis sobre ellas. Esto puede ayudarte a sacudir tu espíritu creativo.
    ¿Qué significado tienen esas obras para ti?
    ¿Qué conflicto interior crees que estás proyectando sobre esas obras?

  • Fragmento de sueños
  • Seguro que en ocasiones has intentado desvelar mensajes ocultos tras un fragmento de sueño vívido. La próxima vez, escribe ese fragmento en tu cuaderno para recordarlo más tarde. Puedes hacer un dibujo o collage que represente ese sueño. Quizá así puedas reinterpretar su significado y obtener conclusiones que puedan ayudarte a confrontarte con algún conflicto interior.

¿Qué te parece? ¿Has trabajado así alguna vez para entender tu parte inconsciente? ¿Crees que podría ayudarte a descubrir partes de ti?

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